Un trabajador borró por error los archivos de Toy Story 2 y la empresa no disponía de una copia de seguridad.
A finales de los 90,
Pixar
estaba inmersa en un proyecto muy ambicioso que podía catapultar a la compañía de animación cuando aún no era propiedad de Disney . Para esta nueva película, que también se haría íntegramente con animación por ordenador, disponían de un presupuesto que triplicaba al anterior Toy Story .
De los 90 millones de euros que la compañía invirtió, seguro que se hubiera añadido de buen gusto una partida extraordinaria para elaborar y gestionar las copias de seguridad si hubieran sabido de antemano lo que pasaría aquella fatídica tarde de invierno de 1998.
Hace más de veinte años, no existían las soluciones avanzadas de copias de seguridad de las que disponemos actualmente ni tampoco éramos conscientes del riesgo de no disponer de un buen plan de contingencia , especialmente cuando se trabaja de forma colaborativa en un mismo proyecto, como en el caso de Toy Story 2, en el que 150 personas trabajaban intensamente sobre un servidor que en el servidor lo trabajaba.
Cada plan contenía cientos de subarchivos que eran creados y modificados continuamente por distintos creativos especialidades en diferentes disciplinas. Todos estos trabajadores tenían los mismos derechos de acceso a los datos, y todos ellos podían hacerlo de forma simultánea. A veces, si había exceso de subarchivos, se utilizaba el comando
/bin/rm -r -f *
que servía para borrar todos los archivos por debajo de un directorio concreto.
Aquel «histórico» día, alguien ejecutó ese mando desde el directorio raíz, con permisos de administrador, por lo que se perdieron prácticamente todos los archivos del film.
Sin plan de contingencia de copia de seguridad. Sin nada.
Un proceso de copias de seguridad se ejecutaba automáticamente a diario sobre una unidad de cintas (streamer). La cantidad inédita de información generada hizo que rápidamente se alcanzara el máximo de capacidad que podía asumir la cinta, 4 GB. Llegados a este punto, el sistema dejó de realizar copias. Como no existía un
El milagro de la maternidad y un golpe de suerte para un proyecto de 100 millones de dólares
En pleno estado de choque y tras varios intentos sin éxito de recuperar los datos perdidos, alguien pensó en Galyn Susman , supervisora de dirección técnica de la película, que había pedido trabajar desde casa para poder atender al recién nacido.
Susman trabajaba de forma remota con un potente ordenador que la empresa le había suministrado y configurado y, afortunadamente, recibía periódicamente los archivos del proyecto con las últimas actualizaciones. Enseguida el personal de Pixar se hizo cargo del ordenador y de los distintos discos duros para averiguar si podría recuperarse algo de la película. Cuando los técnicos pudieron acceder a la información del ordenador de Galyn suspiraron, ya que el disco duro contenía los archivos actualizados hasta dos semanas antes, por lo que «sólo» habían perdido el trabajo de quince días.
Pixar tomó buena nota, pero la empresa no despidió a nadie. Quizás había demasiados responsables. El principal problema fue que no se diseñó un buen plan de contingencia que definiera todos los posibles escenarios de desastre y el protocolo a seguir en cada caso.
Actualmente, existen distintas soluciones de copia de seguridad asequibles que se adaptan a la realidad de toda empresa independientemente de su volumen o complejidad. Vale la pena invertir en desplegar un sistema completo de copias de seguridad, y si no, que le pregunten a Pixar.
Gracias a la consultoría informática nuestros técnicos pueden detectar cuáles son los puntos más vulnerables y definir cuál es el mejor sistema de seguridad en implementar o revisar los procesos en caso de que ya estén establecidos y realizar simulacros de restauración. Todo esto siempre con el objetivo de que la empresa disponga de la información actualizada, segura y disponible.